Qué baja realmente cuando bajamos de peso?

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Hace unos días estaba leyendo algunas noticias cuando me encontré con una que, al principio, no parecía demasiado sorprendente. Hablaba de Ozempic y de algo que probablemente todos sabemos a estas alturas: las personas que lo utilizan pueden bajar bastante de peso.

Hasta ahí, nada nuevo. Pero seguí leyendo y apareció una preocupación que últimamente comienza a repetirse cada vez más: qué ocurre con el músculo durante esa pérdida de peso.

Y fue ahí cuando me quedé pensando. Porque durante años hemos celebrado la pérdida de peso sin hacernos demasiadas preguntas. Alguien se sube a una balanza, descubre que bajó cinco, diez o quince kilos y la reacción parece automática: funcionó. Nunca se nos habría ocurrido hacer una pregunta adicional. Pero quizás deberíamos haberla hecho.

Si una persona baja diez kilos… qué son exactamente esos diez kilos?

Parece una pregunta sencilla. Incluso un poco absurda. Uno podría responder rápidamente: grasa. Pero el cuerpo humano no funciona así.

Cuando perdemos peso, la balanza no sabe distinguir qué está desapareciendo. Puede haber grasa, por supuesto, pero también agua y tejido magro. Y dentro de esa conversación aparece algo que durante décadas quedó bastante escondido detrás de nuestra obsesión por adelgazar: el músculo.

Tal vez por eso la discusión que está surgiendo alrededor de medicamentos como Ozempic sea bastante más interesante de lo que parece. Porque quizás no estamos solamente frente a una nueva forma de bajar de peso. Quizás estamos empezando a hacernos una pregunta que debimos hacernos hace mucho tiempo: cuando bajamos de peso, qué estamos perdiendo realmente?

Lo importante
  • Cuando bajamos de peso, no perdemos solamente grasa: también podemos perder agua, masa magra y parte de nuestra masa muscular.
  • La pérdida de músculo no es exclusiva de Ozempic: puede ocurrir con cualquier pérdida importante de peso, especialmente si el músculo recibe pocos estímulos para mantenerse.
  • Mientras más rápido y mayor sea el descenso de peso, más importante es cuidar aquello que queremos conservar: actividad física, entrenamiento de fuerza y una alimentación adecuada adquieren especial relevancia.
  • El éxito no debería medirse solamente por los kilos que desaparecen de la balanza: importa cuánto de lo perdido fue grasa y cuánto músculo conseguimos preservar.

Ozempic cambió algo más que el peso

Y si hoy estamos empezando a hacernos esta pregunta con mayor frecuencia, probablemente sea porque algo cambió.

La llegada de medicamentos como Ozempic hizo posible que muchas personas consiguieran pérdidas de peso que hasta hace algunos años eran difíciles de alcanzar. Y cuando esas pérdidas comenzaron a ser más importantes, también empezamos a mirar con mayor atención qué había detrás de ellas.

Ahí apareció una preocupación que hoy comienza a instalarse en la conversación sobre estos medicamentos: cuánto del peso perdido corresponde realmente a grasa y cuánto a masa magra. Y, sobre todo, qué ocurre con el músculo durante ese proceso.

La preocupación tiene sentido.

Estar en sobrepeso no es saludable, pero una baja de peso a costa del tejido muscular tampoco lo es

Durante mucho tiempo pensamos en el músculo principalmente como algo relacionado con la fuerza, el deporte o incluso la apariencia física. Hoy sabemos que cumple un papel bastante más importante en nuestra salud y, especialmente, en la manera en que envejecemos.

Pero aquí hay que hacer una distinción. Porque perder masa magra no significa necesariamente haber perdido esa misma cantidad de músculo. Y perder músculo tampoco significa, automáticamente, desarrollar sarcopenia. Son cosas distintas.

Puede parecer una diferencia demasiado técnica para una conversación sobre bajar de peso. Pero quizás sea justamente esa diferencia la que necesitamos entender.

Porque antes de preocuparnos por cuánto músculo estamos perdiendo, hay una pregunta todavía más básica que responder: de qué está hecho realmente nuestro peso?

Un kilo no siempre es el mismo kilo

Estamos acostumbrados a pensar en nuestro peso como si fuera una sola cosa. Nos subimos a una balanza, aparece un número y ese número parece resumirlo todo. Ochenta kilos. Setenta. Sesenta y cinco. Pero la balanza hace algo bastante rudimentario: suma todo y nos entrega el resultado.

No sabe cuánto de ese peso corresponde a grasa. Tampoco cuánto es músculo, agua, hueso u otros tejidos. Para ella, un kilo es simplemente un kilo. Para nuestro cuerpo, no.

Cuando comenzamos a bajar de peso, además, esos componentes no desaparecen todos de la misma manera ni al mismo ritmo. Al principio puede haber cambios importantes de agua y glucógeno. Con el tiempo, buena parte de lo que buscamos perder es tejido adiposo. Pero junto con esa grasa también puede disminuir una parte de la masa magra. Y aquí aparece una confusión importante.

Ilustración de un músculo haciendo una maleta ante la falta de ejercicio, alimento y peso que mover durante el adelgazamiento.
El músculo necesita razones para quedarse: movimiento, entrenamiento y una nutrición adecuada ayudan a conservarlo mientras bajamos de peso.

Masa magra no significa necesariamente músculo

Cuando un estudio dice que una persona perdió “masa magra”, es fácil imaginar inmediatamente que perdió músculo. Pero no son exactamente lo mismo. La masa magra es todo aquello que no corresponde a grasa: incluye músculo, agua, órganos, tejido conectivo y otros componentes del organismo. Esto puede parecer un detalle, pero no lo es.

Porque cuando comenzaron a publicarse estudios sobre la composición corporal de personas que bajaban grandes cantidades de peso con medicamentos como Ozempic, algunos resultados mostraron que junto con la grasa también disminuía la masa magra. Y entonces apareció una palabra que hasta hace muy poco casi nadie relacionaba con adelgazar: sarcopenia.

Pero, estamos realmente hablando de sarcopenia? Para responder eso necesitamos dejar por un momento la balanza y mirar algo que probablemente importa bastante más que el número que aparece sobre ella: qué está ocurriendo con nuestros músculos mientras bajamos de peso.

Cuando bajamos de peso, el músculo también puede bajar

Cuando una persona pierde una cantidad importante de peso, no todo lo que desaparece es grasa. Una parte puede corresponder también a músculo. Y esto no es algo exclusivo de Ozempic.

Puede ocurrir prácticamente cada vez que bajamos de peso, especialmente cuando la pérdida es importante y nuestros músculos no reciben suficientes estímulos para conservarse.

En realidad, tiene bastante lógica. El músculo es un tejido extraordinariamente adaptable. Si lo necesitamos, lo utilizamos y lo sometemos regularmente a esfuerzo, nuestro organismo recibe una señal para mantenerlo. Si dejamos de utilizarlo, ocurre lo contrario.

El músculo necesita una razón para quedarse

Incluso nuestro propio peso forma parte de ese estímulo cotidiano. Una persona que pesa 100 kilos necesita movilizar esos 100 kilos cada vez que camina, se levanta de una silla o sube una escalera. Si después de adelgazar pesa 75, esas mismas actividades requieren menos esfuerzo.

Nos sentimos más livianos porque, efectivamente, lo somos.

PERDER 2 KG
DE MÚSCULO

no significa lo mismo
a los 25 que a los 70.

Eso tiene enormes beneficios para nuestra salud y nuestra movilidad, pero también significa que nuestros músculos ya no necesitan producir la misma fuerza para realizar muchas de las actividades de todos los días.

Si además durante ese proceso no hacemos actividad física y no sometemos nuestros músculos a algún tipo de esfuerzo, el organismo recibe todavía menos razones para conservar toda la masa muscular que tenía antes. Por eso el problema no es simplemente Ozempic.

La misma pregunta podría hacerse alguien que pierde mucho peso mediante una dieta: qué estamos haciendo para que, mientras desaparece la grasa, nuestros músculos reciban la señal de quedarse?

Y ahí quizás aparece una forma diferente de entender el adelgazamiento. Porque bajar de peso y conservar músculo no son exactamente el mismo objetivo. Uno requiere perder. El otro requiere darle al cuerpo una razón para conservar.

Importa qué tan rápido bajamos de peso?

Probablemente sí. Porque no es lo mismo perder cinco kilos durante varios meses que perder quince o veinte en un período relativamente corto. Medicamentos como Ozempic han cambiado también esa parte de la historia. Al disminuir el apetito y hacer que muchas personas coman considerablemente menos, pueden conseguir pérdidas de peso que antes eran difíciles de alcanzar y, en algunos casos, hacerlo con bastante rapidez.

El problema es que nuestro organismo no tiene una instrucción que diga: “utiliza solamente la grasa y deja todo lo demás exactamente como está”. Cuando disminuye de manera importante la cantidad de energía que consumimos, el cuerpo comienza a recurrir a sus propias reservas. La mayor parte de lo que queremos que desaparezca es grasa, pero el músculo también puede quedar expuesto, especialmente si durante ese período recibe pocos estímulos para mantenerse.

Y aquí pueden coincidir varias cosas. Comemos menos. A veces también disminuye la cantidad de proteínas que consumimos. Pesamos menos, por lo que mover nuestro propio cuerpo requiere menos esfuerzo. Y si además no hacemos actividad física, nuestros músculos reciben cada vez menos señales de que siguen siendo necesarios.

Tenemos que preocuparnos de bajar grasa o de ganar músculo? Ese es el tema en la actualidad

Por eso quizás la velocidad no sea el único problema. El verdadero problema aparece cuando bajamos mucho peso, comemos mucho menos y nuestros músculos prácticamente no tienen razones para quedarse. Eso cambia también la manera de mirar el tratamiento.

Porque si vamos a disponer de medicamentos capaces de conseguir pérdidas de peso que hace algunos años parecían extraordinarias, quizás tengamos que preocuparnos con la misma intensidad por aquello que queremos perder y por aquello que queremos conservar. Y eso se vuelve especialmente importante con el paso de los años.

Porque todos podemos perder músculo. Pero perderlo no significa lo mismo en todos nosotros.

−10 KG

La balanza sabe cuánto perdiste.
No sabe qué perdiste.

Con los años, tenemos menos músculo para perder

Y aquí la edad comienza a importar. Una persona joven, activa y con una buena cantidad de masa muscular probablemente tenga bastante margen. Puede perder algo de músculo durante un período de adelgazamiento y seguir manteniendo fuerza suficiente para realizar prácticamente todas sus actividades cotidianas. Pero a medida que pasan los años ese margen comienza a reducirse.

Envejecer también significa perder músculo lentamente. No ocurre de un día para otro y probablemente por eso muchas veces no nos damos cuenta. Seguimos caminando, trabajando, subiendo escaleras y haciendo nuestra vida con normalidad mientras, poco a poco, esa reserva comienza a disminuir.

Durante bastante tiempo puede no pasar nada. Hasta que queda menos margen. Y ahí perder dos o tres kilos de músculo puede tener un significado muy diferente al que habría tenido veinte o treinta años antes.

Porque el músculo que necesitamos no es solamente el que vemos frente al espejo. Es el que nos permite levantarnos de una silla sin ayudarnos con las manos. El que nos sostiene cuando subimos una escalera. El que nos permite cargar una maleta, mantener el equilibrio o recuperarnos después de una enfermedad que nos dejó varios días en cama.

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Cuando esa pérdida de masa muscular se acompaña además de una disminución de la fuerza y comienza a comprometer nuestra capacidad física, entramos en el terreno de la sarcopenia. Por eso quizás la preocupación actual alrededor de Ozempic esté poniendo sobre la mesa algo bastante más grande que un posible efecto asociado a un medicamento.

Nos está obligando a mirar el músculo de otra manera. No solamente como algo que queremos desarrollar cuando somos jóvenes, sino como una reserva que vamos a necesitar cuando seamos mayores.

Y si lo pensamos así, la pregunta cambia nuevamente. Ya no se trata solamente de cuánto peso conseguimos perder. Se trata también de con cuánto músculo queremos llegar a los próximos veinte o treinta años de nuestra vida.

Y qué ocurre cuando dejamos Ozempic?

Hasta ahora hemos hablado de lo que ocurre mientras bajamos de peso. Pero hay otra parte de esta historia de la que probablemente tendremos que hablar cada vez más: qué sucede después.

Porque medicamentos como Ozempic funcionan mientras los utilizamos. Disminuyen el apetito, facilitan comer menos y ayudan a mantener una pérdida de peso que para muchas personas había sido extraordinariamente difícil conseguir. El problema aparece cuando el tratamiento se suspende.

El hambre puede volver a aumentar y el organismo comienza a defender, de distintas maneras, el peso que perdió. Y con el tiempo una parte importante de esos kilos puede regresar. No es solamente una posibilidad teórica.

En uno de los estudios más conocidos con semaglutida, un año después de suspender el medicamento los participantes habían recuperado, en promedio, cerca de dos tercios del peso que habían perdido durante el tratamiento.

Eso ha cambiado también la manera en que empezamos a pensar estos medicamentos.

BAJAR DE PESO
no siempre significa
PERDER SOLO GRASA.

Quizás para muchas personas no estemos hablando de un tratamiento que se utiliza durante algunos meses, se alcanza determinado peso y después simplemente se abandona. Puede ser necesario mantenerlo durante períodos mucho más prolongados, de la misma manera que ocurre con otros tratamientos destinados a enfermedades crónicas.

Pero aquí aparece una pregunta que me parece todavía más interesante. Si durante el proceso de bajar de peso podemos perder grasa, pero también algo de músculo, qué ocurre cuando recuperamos esos kilos? Recuperamos exactamente los mismos tejidos y en las mismas proporciones?

No necesariamente podemos asumirlo.

Y aunque todavía necesitamos entender mucho mejor qué ocurre con la composición corporal después de suspender estos medicamentos, la posibilidad de entrar repetidamente en ciclos de bajar y recuperar peso nos recuerda algo importante. Llegar a determinado número en la balanza quizás nunca debió ser el final del tratamiento.

Porque después de perder peso queda probablemente la parte más difícil: conservar lo que conseguimos, sin recuperar aquello que queríamos perder y sin haber perdido, en el camino, aquello que necesitábamos conservar.

Entonces, cómo deberíamos bajar de peso?

Después de todo esto podría parecer que la solución es evitar perder mucho peso o desconfiar de medicamentos como Ozempic. No es esa la idea.

Para una persona con obesidad, perder una cantidad importante de grasa puede producir beneficios enormes para su salud. El desafío no es impedir que el peso baje. Es intentar que, mientras lo hace, conservemos la mayor cantidad posible de aquello que queremos mantener.

Y para el músculo existe una señal particularmente importante: utilizarlo. Caminar es necesario. Movernos más también. Pero cuando hablamos específicamente de conservar músculo, necesitamos además someterlo regularmente a esfuerzo. Levantar una carga, empujar, tirar, levantarnos contra una resistencia. En otras palabras, entrenamiento de fuerza.

Es nuestra manera de decirle al organismo que ese tejido sigue siendo necesario.

Ilustración de la grasa y el músculo tirando de una cuerda durante un proceso de pérdida de peso.
Cuando bajamos de peso, el desafío no es solamente perder kilos: es intentar perder grasa mientras conservamos músculo.

La alimentación constituye la otra parte de la historia.

Porque comer menos no debería significar simplemente comer menos de todo. Cuando el apetito disminuye de manera importante, también puede disminuir inadvertidamente el consumo de proteínas y otros nutrientes que necesitamos para conservar nuestros tejidos.

Por eso una pérdida de peso importante, especialmente cuando ocurre rápidamente o en personas de mayor edad, probablemente merezca algo más que controlar periódicamente el número de la balanza. Necesitamos empezar a preguntarnos cómo está cambiando ese cuerpo mientras adelgaza.

Mantiene su fuerza? Continúa moviéndose? Está recibiendo suficientes proteínas? Está entrenando sus músculos o simplemente está comiendo cada vez menos?

Porque quizás adelgazar bien no consista en conseguir que la balanza baje lo más rápido posible. Consista en conseguir que baje sin llevarse consigo aquello que vamos a necesitar después.

Quizás llevamos demasiado tiempo mirando el número equivocado

Volvamos por un momento a esa persona que se sube a la balanza y descubre que ha bajado diez kilos. Probablemente seguirá siendo una buena noticia.

Pero después de todo lo que hemos visto, quizás ya no podamos mirar esos diez kilos exactamente de la misma manera.

Porque ahora sabemos que bajar de peso y perder grasa no son necesariamente la misma cosa. Que mientras adelgazamos también podemos perder músculo. Y que conservarlo puede volverse cada vez más importante a medida que pasan los años.

Medicamentos como Ozempic han conseguido algo extraordinario: permitir que muchas personas que durante años lucharon contra la obesidad puedan alcanzar pérdidas de peso que antes parecían muy difíciles. Pero quizás también estén consiguiendo algo que no estaba entre sus objetivos iniciales. Nos están obligando a replantearnos qué significa realmente adelgazar.

Durante décadas preguntamos cuánto pesábamos. Después empezamos a preguntarnos cuánto habíamos bajado.

Quizás ahora tengamos que agregar una tercera pregunta: Qué fue exactamente lo que perdimos?

Porque tal vez el verdadero éxito nunca estuvo en conseguir el número más bajo posible en una balanza. Estaba en perder aquello que perjudicaba nuestra salud mientras conseguíamos conservar aquello que algún día vamos a necesitar para seguir viviendo nuestra vida con independencia.

Al final, quizás no se trate simplemente de pesar menos. Se trata de llegar más livianos al futuro, pero también lo suficientemente fuertes para poder disfrutarlo.

Para Pensar
Quizás la próxima vez que celebremos haber bajado de peso, antes deberíamos preguntarnos qué fue exactamente lo que dejamos atrás.

La medicina avanza a pasos agigantados
Comprender esos avances es nuestro desafío.

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Dr. Eduardo Oyarse
Dr. Eduardo Oyarsehttps://soloestetica.cl
Cirujano Plástico en Clínica Alemana de Santiago. Director médico del centro The Spa (www.the-spa.cl). Master en Medicina Antienvejecimiento. Sus áreas de interés son liposucción, cirugía mamaria y rejuvenecimiento facial no quirúrgico
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