Durante años muchas mujeres hicieron todo “como correspondía”: comieron menos, se movieron más, se exigieron más. Y, sin embargo, al llegar la menopausia, el cuerpo dejó de responder.
Subir de peso o no poder bajarlo, en esta etapa no es falta de disciplina, es un cambio profundo en la regulación hormonal, metabólica y circadiana.
En este escenario, la melatonina vuelve a aparecer, muchas veces como una promesa rápida: “si duermo mejor, bajo de peso”. Pero la melatonina no es un atajo. Es una señal biológica y, como toda señal, puede ayudarnos a ordenarnos… o desordenarnos si se usa mal.

La melatonina no solo regula el sueño, también influye en la sensibilidad a la insulina, en el apetito nocturno, en la inflamación y en la forma en que el cuerpo utiliza la energía durante la noche. Cuando su secreción es irregular, algo que es muy frecuente en la menopausia, el metabolismo se vuelve más ineficiente y el cuerpo entra en modo defensa.
Dormir mal en esta etapa favorece el aumento de peso, sobre todo a nivel abdominal. Y no porque la mujer coma más, sino porque el cuerpo ahorra, retiene y se inflama.
Ahora bien, quiero ser muy clara con algo que veo a menudo en consulta: La melatonina no es inocua.
Usada en dosis altas, sin indicación o durante períodos prolongados, puede generar:
- Somnolencia diurna y fatiga persistente
- Sueños vívidos o despertares nocturnos
- Alteraciones del ánimo
- Mayor desregulación del ritmo circadiano
- Y en algunas mujeres, más dificultad para bajar de peso
En la menopausia, el cuerpo está más sensible a los estímulos hormonales. Más no es mejor, incluso muchas veces, menos es más. Por eso, cuando indico melatonina, lo hago con mucho cuidado: dosis bajas, horarios precisos, objetivos claros y siempre acompañada de cambios en el entorno y los hábitos.
Pero hay algo aún más importante que cualquier suplemento: la melatonina responde al orden.
- Al contacto con la luz natural por la mañana.
- A la oscuridad real por la noche.
- A cenas más tempranas y livianas.
- A bajar el nivel de exigencia cuando el día termina.
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La menopausia no se atraviesa a fuerza de control, se atraviesa regulando. Y regular no es rendirse: es entender que el cuerpo ya no responde a la lucha, sino al cuidado.
Cuando una mujer duerme mejor, no solo descansa. Se inflama menos, regula mejor su apetito y tolera mejor el estrés.



















