Cuando el Árbitro cobra Penal… el Corazón juega otro Partido

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Hay una escena que se repite cada cuatro años: un estadio en silencio. Un jugador camina lentamente hacia el punto penal. Millones de personas contienen la respiración frente al televisor. Nadie corre. Nadie hace un esfuerzo físico. Sin embargo, pocas veces el corazón trabaja tanto como durante esos segundos.

Podría parecer una exageración, pero no lo es.

Uno de los estudios más importantes sobre este fenómeno fue publicado en 2008 en The New England Journal of Medicine. Investigadores alemanes analizaron 4.279 emergencias cardiovasculares ocurridas en el área de München durante el Mundial de Alemania 2006. En los días en que jugaba la selección alemana, el riesgo de sufrir un evento cardiovascular agudo fue 2,66 veces mayor que durante los períodos de comparación. El aumento fue más pronunciado entre los hombres y casi la mitad de quienes tuvieron una emergencia cardíaca ya presentaban antecedentes conocidos de enfermedad coronaria.

El envejecimiento no depende únicamente de los años que cumplimos

Los penales parecen representar un momento especialmente delicado. Un estudio publicado en The British Medical Journal observó que, el día en que Inglaterra fue eliminada por Argentina mediante una tanda de penales en el Mundial de Francia 1998, las hospitalizaciones por infarto agudo al miocardio aumentaron un 25%. Otra investigación de la misma revista analizó la eliminación de Países Bajos frente a Francia en la Eurocopa de 1996 y encontró un aumento del 51% en la mortalidad cardiovascular entre los hombres neerlandeses mayores de 45 años. Los investigadores estimaron que ese día se produjeron aproximadamente 14 muertes cardiovasculares adicionales.

La explicación no está en el fútbol. Está en nuestro organismo.

Ante una situación que vivimos como extremadamente estresante, el cuerpo libera una verdadera tormenta de adrenalina, noradrenalina y otras hormonas relacionadas con el estrés. La frecuencia cardíaca aumenta, la presión arterial se eleva y el corazón necesita más oxígeno. Al mismo tiempo, pueden favorecerse el espasmo de las arterias coronarias, la formación de trombos y la desestabilización de placas de ateroma previamente silenciosas.

Si existe una enfermedad coronaria de base, conocida o desconocida, ese aumento brusco de la demanda puede convertirse en el desencadenante de un infarto, una arritmia o una crisis hipertensiva.

Es importante entender algo. El partido no produce la enfermedad. Lo que hace es poner a prueba un corazón que ya era vulnerable. Por eso, gran parte de quienes sufren un evento cardiovascular durante estos encuentros presenta factores de riesgo como hipertensión arterial, diabetes, colesterol elevado, obesidad abdominal, tabaquismo o antecedentes de enfermedad coronaria.

Cuando el Árbitro cobra Penal… el Corazón juega otro Partido
Cuando el Árbitro cobra Penal… el Corazón juega otro Partido

Como médico, no pretendo decirle a nadie que deje de disfrutar del fútbol, deporte que me gusta mucho ver, sobre todo los partidos del mundial o la Champions League. Pero si perteneces a un grupo de mayor riesgo, algunas medidas simples pueden marcar una diferencia:

Mantén tu tratamiento habitual, evita fumar durante el partido y procura no verlo inmediatamente después de una comida abundante o de haber consumido exceso de alcohol. Y si las definiciones por penales te provocan una ansiedad difícil de controlar, quizás no sea mala idea alejarte unos minutos del televisor. Preparar un té, puedes dar una breve caminata por la casa o simplemente esperar el resultado. Todas estas sugerencias pueden parecer gestos insignificantes, sin embargo, cuando el corazón ya no tiene el mismo margen de reserva que a los treinta años, esas pequeñas decisiones también forman parte del cuidado de tu salud.

Pueden parecer un consejo curioso, pero tiene fundamento. Aunque sea solo un partido, el corazón puede vivirlo como una guerra. Y algunos corazones ya están para ir al frente en la batalla.

Volviendo a los estudios que te comentaba, quizás la mejor enseñanza de estos estudios sea recordar que el envejecimiento no depende únicamente de los años que cumplimos. También depende de la salud de nuestras arterias, de la forma en que nuestro organismo responde al estrés y de las decisiones que tomamos mucho antes de que el árbitro haga sonar el pitazo inicial.

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Tal vez la mayor lección que deja el fútbol sea que las emociones también forman parte de nuestra biología. Nos hacen celebrar, sufrir, abrazarnos… y también ponen a prueba un corazón que lleva toda una vida acumulando aciertos y errores. Porque el partido más importante nunca dura noventa minutos. Dura toda la vida.

Dr. Eduardo Oyarse
Dr. Eduardo Oyarsehttps://soloestetica.cl
Cirujano Plástico en Clínica Alemana de Santiago. Director médico del centro The Spa (www.the-spa.cl). Master en Medicina Antienvejecimiento. Sus áreas de interés son liposucción, cirugía mamaria y rejuvenecimiento facial no quirúrgico
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